barrio de San Blas

El barrio de San Blas

El barrio de San Blas
El barrio de San Blas es uno de los lugares de visita obligada en su viaje a Cusco. Sus calles empinadas y empedradas, las increíbles obras de arte de sus famosos artesanos y un mirador desde el que se puede ver toda la ciudad de Cusco son sólo algunos de los grandes atractivos que atraen a cientos de turistas a este barrio cada día. Si quiere explorar uno de los lugares más emblemáticos del Cusco conociendo de antemano toda su historia; ¡siga leyendo! Aquí le contamos todo lo que necesita saber sobre el barrio de San Blas.

El barrio de San Blas

Pasear por sus calles ya es un placer para todos los sentidos. Sus edificios, su continuo movimiento de gente de todas las nacionalidades; sus calles estrechas… todo lo que compone San Blas te dejará con ganas de quedarte aquí para siempre.

Pero si quieres conocer los lugares más importantes del barrio, aquí tienes una lista:

Cuesta de San Blas: si vienes de la Plaza de Armas; lo primero que encontrarás es la famosa Cuesta de San Blas, una especie de resumen de lo que te espera en este pintoresco barrio.

Galerías y talleres: En la colina de San Blas hay numerosas galerías y talleres de importantes artistas cusqueños. En ellas podrá apreciar sus obras y; además, comprar la que más le guste.

Plazoleta de San Blas: Al final de la Cuesta de San Blas se encuentra la Plazoleta de San Blas, un pequeño rincón donde podrá sentarse a descansar después de subir esa empinada calle. Aquí podrá visitar dos de los grandes atractivos de este barrio, la Galería de Hilario Mendivil y Familia y el Templo de San Blas.

Galería de Hilario Mendivil y Familia: Hilario Mendivil es uno de los mayores representantes de la artesanía de Cusco. Su obra, desarrollada durante el siglo XX, destaca por sus imágenes religiosas de cuello alargado que recuerdan a la llama y la alpaca, animales muy representativos de los Andes.

Templo de San Blas: Una de las grandes joyas de la arquitectura colonial de este barrio es el Templo de San Blas. Esta iglesia, que fue construida sobre una huaca incaica y reconstruida posteriormente en 1650 después de un terremoto; tiene un increíble púlpito tallado en cedro, por un autor anónimo, pero atribuido a los artistas locales.

Mirador de San Blas: Para terminar el día, nada mejor que subir al Mirador de San Blas y disfrutar de una hermosa puesta de sol con una de las mejores vistas panorámicas de Cusco.

Restaurantes y bares: el barrio también es perfecto para disfrutar de una buena comida o brindar con cócteles y cervezas, ya que hay innumerables restaurantes y bares de todo tipo.

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Historia del barrio de San Blas

La historia de San Blas se remonta a los tiempos del Imperio Inca. Durante esta época, el barrio se llamaba T’oqokachi, nombre que en quechua significa “Cueva de la Sal”. Aquí, como sucede hoy en día;vivían importantes familias dedicadas a la arquitectura y la artesanía. T’oqokachi era un lugar muy encantador porque, al estar a gran altura, el agua de los manantiales llegaba hasta aquí y había una vista espectacular de todo el valle del Cusco.

Conquistadores en las calles nuevas

Los conquistadores destruyeron los pocos templos que había aquí y construyeron los edificios que podemos ver hoy en día cuando caminamos por las calles de San Blas. La arquitectura colonial con gran influencia andina le da a este barrio un toque mágico que deja enamorados a todos los que lo visitan. Después de la independencia del Perú y con la llegada de la República, el barrio de San Blas se convirtió poco a poco en uno de los principales atractivos turísticos del Cusco y siguió siendo la casa de grandes artistas cusqueños.

¿Cómo llegar a San Blas?

A sólo 4 cuadras de la Plaza de Armas se encuentra el tradicional barrio de San Blas; con sus calles estrechas y empedradas; grandes casas blancas que albergan numerosos talleres y tiendas de renombrados artistas populares. Pasear por el barrio de San Blas es una experiencia diferente, tan tranquila y apacible durante el día; y por la noche una colorida fiesta; que al ritmo de las canciones de los Apus nos deslumbra y envuelve. Todo aquel que visite Cusco debe adentrarse en el corazón del centro histórico; el barrio de San Blas es un paraíso hecho de piedra y casas coloniales atrapadas en el tiempo.