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Descubrimiento de Machu Picchu

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Descubrimiento de Machu Picchu
En julio de 2011 se cumplieron 100 años del “descubrimiento” de Machu Picchu. Pero el término “descubrimiento” es engañoso. Se sabe que el sitio Inca existía mucho antes de que llegara Hiram Bingham, al igual que Sudamérica había sido ocupada por sus pueblos indígenas durante miles de años antes de que Cristóbal Colón llegara a sus costas.

Descubrimiento de Machu Picchu

Machu Picchu constituye un enigma arqueológico auténtico e insoluble. Desde su descubrimiento en 1911, su historia y muchos de sus misterios aún intrigan a los investigadores y visitantes de todo el mundo. El 24 de julio de 1911, ayudado por una expedición de la Universidad de Yale, Hiram Bingham descubrió Machu Picchu. Aunque su verdadero objetivo era encontrar la capital de los descendientes de los incas, Vilcabamba (bastión de la resistencia contra los españoles 1536 – 1572).

Un campesino llamado Melchor Arteaga, le contó a Bingham sobre la existencia de abundantes ruinas en los alrededores de la colina de Machu Picchu. Para acceder a ellas, había que subir una empinada cuesta cubierta totalmente de vegetación. Conociendo los muchos mitos que circulaban por la zona pero con cierto escepticismo, Bingham, pidió que le llevaran a este lugar; cuando llegó a la cima, un muchacho de la familia Arteaga le llevó hasta donde se encontraban imponentes edificios de piedra, cubiertos por un manto verde de espesa vegetación, evidentemente abandonados durante siglos.

Bingham, claramente sorprendido, escribió en su diario: “¿Alguien creerá lo que he encontrado?” (¿Alguien creerá lo que he encontrado aquí?).

Por otra parte, es cierto que el renombrado viajero Charles Wiener en 1875, ya tenía noticias de los sitios arqueológicos de Machu Picchu, y que lo buscó sin obtener resultados; también es cierto que corrían rumores sobre una “ciudad perdida” en la ciudad de Cusco, encontrada por campesinos de la zona a principios de siglo, sin embargo, fue Bingham quien visitó Machu Picchu por primera vez con interés científico. Después de hacer su descubrimiento, Bingham regresó al sitio en 1912, y también en 1914 y 1915; junto con su equipo de expedicionarios exploró el sitio y sus alrededores en detalle; crearon los primeros mapas que llevaron a la ciudad incaica de Machu Picchu.

Las excavaciones de Bingham en Machu Picchu le permitieron recoger 555 vasijas, más de 200 objetos de bronce, cobre y plata, así como herramientas y utensilios de piedra, etc. Aunque no se encontraron objetos de oro, hubo suficientes hallazgos para afirmar que Machu Picchu, databa de la época de esplendor del Imperio Inca. De los 135 cuerpos encontrados en el sitio, 109 pertenecían a mujeres, 22 a hombres y sólo 4 a niños.

También se descubrieron importantes grupos arqueológicos en los alrededores, como Sayaqmarka y la Fortaleza de Vitcos, entre otros; con características comunes definidas, como la presencia de dos zonas: una urbana (residencial) y de culto; y otra dedicada a la agricultura.

Hiram Bingham hizo una descripción detallada de Machu Picchu (1930), pero cabe mencionar los esfuerzos descriptivos de Victor Angles (1972) y Hermann Buse (1961), Luis E. Valcárcel (1964), Luis A. Pardo (1961), José Gabriel Cosio (1961) y Fernando Cabieses (1983). Las pruebas arquitectónicas encontradas por los investigadores llevan a creer que Machu Picchu se construyó a finales del siglo XV y principios del XVI. También hay evidencia de que el lugar permaneció habitado después de la invasión española al Perú.

Aunque Machu Picchu fue visitado previamente por los exploradores de Cusco, el mundo sólo se enteró de ello en 1911, gracias a Bingham.

Línea de tiempo de Machu Picchu

La mayoría de los investigadores están en lo cierto al afirmar que su construcción data de mediados del siglo XV, y tuvo lugar bajo el dominio de Pachacútec (Cusi Yupanqui o Pachacuti), un inca que extendió los límites del imperio a la propia selva amazónica. Pero hay otros estudiosos que indican que su construcción tuvo lugar durante la época de Viracocha, padre de la anterior.

La ciudadela de Machu Picchu fue construida, habitada y deshabitada en un lapso de tiempo de menos de un siglo, por lo que, a pesar de ser uno de los sitios relevantes en Sudamérica, su funcionalidad es aún desconocida. Se la ha considerado un centro político de primer nivel, un lugar de descanso para los incas o un santuario vinculado a ceremonias y rituales de iniciación astronómica. La verdad es que podría haber sido las tres cosas, aunque los investigadores no están de acuerdo.

Fernando Astete, jefe del Parque Arqueológico de Machu Picchu, afirma que Machu Picchu era un centro político y religioso, un lugar desde el que se administraba el vasto territorio que lo rodeaba, una encrucijada.

En una línea similar, la historiadora Mariana Mould de Pease lo identifica como un lugar sagrado donde se realizaban rituales religiosos, al igual que el arqueólogo Julinho Zapata, quien, además de darle una función sagrada, lo interpreta como un enclave donde se realizaban intercambios comerciales.

Para el arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras, Machu Picchu es el mausoleo real de Pachacuti, un espacio sagrado de culto. Según este investigador, las crónicas escritas durante el siglo XVI dan pistas sobre esta posible funcionalidad. La información apunta al hecho de que la momia de este Inca se encontraba allí y fue llevada más tarde a Lima por los conquistadores.

Finalmente, el también arqueólogo Federico Kauffmann ha expuesto que la construcción de la ciudadela debe estar relacionada con la extensión de las fronteras agrarias. En este sentido, el sitio sería un lugar dedicado al cultivo para abastecer a la población, un centro administrativo donde se gestionaba la producción de alimentos y que también albergaba la celebración de rituales propiciatorios que pedían tierras fértiles y buenas cosechas.

En cualquier caso, todavía queda mucho por investigar, no sólo a nivel arqueológico sino también a nivel documental. Mariana Mould de Pease afirma que el estudio de los documentos de Bingham, que están en custodia de Yale, y los que se encuentran en los archivos coloniales podrían dar nuevas pistas sobre este importante enclave Inca. Asimismo, el uso de la tecnología ayudará a corroborar algunas teorías señaladas anteriormente sobre su origen y funcionalidad.

Descubrimiento Machu Picchu

La mayoría de los investigadores están de acuerdo en que la ciudadela podía albergar entre 300 y 900 habitantes. La ubicación estratégica en la que se encuentra la convirtió en un centro neurálgico territorial, político-administrativo y religioso. En Machu Picchu convergen hasta ocho caminos y senderos, por lo que su importancia en este sentido es muy destacada.

La caída del Imperio Inca significó el abandono de la ciudadela, posiblemente entre 1534 y 1570. La guerra civil en la que se vio sumergido el Imperio Inca debido a la disputa entre Huáscar y Atahualpa por la toma del poder fue aprovechada por los españoles para conquistar las tierras que conformaban ese imperio.

Hay muchas dudas sobre si los españoles conocían o no la ubicación de la ciudadela. Algunos autores relacionan la destrucción de la Torre del Templo del Sol, en el sector urbano de Machu Picchu, con la presencia europea.

Con el paso del tiempo, las ruinas de Machu Picchu formaron parte de diferentes departamentos administrativos y territoriales. Las terrazas siguieron siendo cultivadas durante algunos siglos, pero las construcciones sufrieron el paso del tiempo y terminaron cubiertas de vegetación.