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Tambomachay

Tambomachay
Tambomachay
Tambomachay en español, o Tampumachay (Quechua: tampu mach’ay, ‘lugar de descanso’), consiste en un sitio arqueológico que estaba destinado al culto del agua y al descanso del potentado del Imperio Inca. Está situado en la Cordillera de los Andes, a sólo 7 kilómetros (15 minutos) al NE de la ciudad peruana de Cusco. A una altitud de 3.700 metros sobre el nivel del mar. Consiste en una serie de acueductos, canales y varias cascadas que corren a través de las rocas. Destaca de esto que a partir de una cascada principal, los incas crearon dos cascadas secundarias, que son exactamente iguales. Es decir, si se colocaban dos botellas vacías, una en cada cascada, las dos se llenaban simultáneamente. Aquí también había una especie de jardín real cuyo riego provenía de un complicado sistema de canales especialmente hechos para ese fin. También era un área de control para la gente que venía del Antisuyo, porque allí había una torre de control.

Tambomachay

El sitio arqueológico de Tambomachay, es junto con Qenqo, Puca Pucara y Sacsayhuaman, uno de los complejos arqueológicos más importantes de la ciudad de Cusco. Está situado a sólo 7 kilómetros de la antigua capital de los Incas. Por su ubicación, pertenece a uno de los centros importantes de los “ceques” o líneas imaginarias que salieron de Cuzco y sirvieron a los incas para organizar sus santuarios y centros importantes. Su función era proveer de agua a los sitios circundantes y como baños incaicos. La armonía que existe entre sus muros de piedra y la naturaleza circundante lo convierte en uno de los lugares más importantes del Imperio Inca. Conozca algunos datos interesantes sobre este sitio arqueológico.

¿Qué significa tu nombre?

Aunque no hay una definición precisa, se cree que Tambomachay proviene de dos palabras quechuas: “Tampu” (alojamiento colectivo) y “Mach’ay” (lugar de descanso). Esta definición explicaría la función que tenía como “baño del Inca” y el culto al agua. Sin embargo, otros estudios indican que “Machay” significa “Cuevas”. Esto también tiene sentido debido a las formaciones rocosas que se destacan en el sitio arqueológico. Según la cosmovisión Inca, estas formaciones rocosas eran sitios que conectaban con el mundo de los muertos. En cualquier caso, Tambomachay fue un lugar que disfrutó de una enorme importancia durante la era Inca.

Lugar de casería del Inca

Tambomachay se encuentra a 3.700 metros sobre el nivel del mar (m.s.l.). Debido a su ubicación altitudinal en las laderas de una montaña y sobre el río del mismo nombre, se presume que en su día existió abundante fauna andina en la zona. Es por ello que algunos cronistas aseguran que el recinto era el área de caza del Inca Túpac Yupanqui. Entre los animales no domesticados que vivían en los Andes, destacan la vicuña y el guanaco.

Los baños del Inca

Tambomachay es uno de los mejores ejemplos de la capacidad de los Incas para manipular el agua. El recinto tiene canales de agua hechos de piedra tallada que terminan en dos pendientes donde el agua cristalina fluye todos los días del año. Hay una plataforma que servía como fuente litúrgica y, probablemente, como los baños del Inca. En alusión a este pozo de agua pura y debido a la habilidad de los constructores de restar agua transparente en Tambomachay, todo el sitio arqueológico fue llamado “Los Baños del Inca” o “Baños de la Ñusta”.

Adoratorio al agua

Además de Tambomachay, los incas dedicaron especial interés en sus construcciones al uso del agua en otros recintos importantes como Tipón, Ollantaytambo e incluso la misma ciudadela incaica de Machu Picchu. Según la cosmovisión andina, el agua era una fuente de vida. Se creía que esta simbolizaba lo masculino y la tierra (pachamama) lo femenino por lo que la unión de ambos provocaba la fertilidad. La red de canales que filtraba el agua en Tambomachay vertía el líquido en una plataforma en el fondo donde el Inca adoraba el agua.

¿De dónde venía el agua?

Tambomachay se construyó sobre un río, manantiales y arroyos. Aunque no se sabe exactamente de dónde viene el agua que fluye en sus canales, la magnífica distribución del líquido sorprende al mundo. Siguen un curso de cascada en igual proporción para que nada del elemento líquido se desperdicie. Se cree que los incas calculaban el flujo de agua en los canales para que no chocaran. Tanto si fue así como si no, estas construcciones siguen fluyendo agua después de 600 años.

La armonía con el medio ambiente

El sitio arqueológico de Tambomachay se encuentra bajo la protección de una cordillera y sobre ríos y manantiales subterráneos. La naturaleza circundante se caracteriza por la abundancia de ichu, una hierba natural que crece en las zonas de altitud. En ciertas estaciones crece el “cantu”, una flor de varios colores. La construcción del recinto estaba en armonía con su entorno. El sonido del agua que fluye en los muros de piedra proporciona un ambiente de descanso ideal. No es casualidad que el Inca eligiera este lugar como su centro de descanso. Algunas guías turísticas lo llaman “el balneario del Inca”.

La perfección en el manejo de la piedra

Los sistemas hidráulicos de Tambomachay fueron finamente tallados para el perfecto flujo de agua. Además, el recinto tiene cuatro paredes en forma de plataforma dispuestas en un complejo principal. Allí las piedras fueron talladas y ensambladas de forma irregular pero con tal perfección que aún permanecen en pie después de casi 600 años. El muro principal se encuentra en la parte superior. Esta construcción consiste en 4 nichos trapezoidales de hasta 2 metros. Debido a la altura de estos muros, se presume que también sirvieron como defensa contra posibles ataques enemigos. Estas técnicas en el manejo de la piedra también se observan en los centros arqueológicos de Qenqo, Puca Pucara y Sacsayhuaman.